
Señor, no dejes que mi cuerpo, mi mente y mi alma se hundan ni se dejen vencer por los miedos, las inseguridades, las incertidumbres o los problemas.
Dame la fortaleza para sacar lo más lindo de mí, aun en los momentos más difíciles. Ayúdame a hacer lo que tú habrías hecho, aun cuando esté cansado, abatido o, quizás, siendo egoísta.
No dejes que aquello que no refleja quién eres se apodere de mí.
Amén.