
Lealtad. Obediencia. Humildad. Prudencia.
¡Qué difícil es seguirte! ¡Qué difícil es entregarme a Ti! Dejar por completo la noción humana de seguridad. Dejar por completo la noción humana de bienestar.
¡Qué difícil es dejarse caer, dejarse aplastar! ¡Qué difícil es aceptar lo que eres! ¡Qué difícil es dejar toda lógica para seguir tu corazón! ¡Qué difícil es no esperar nada!
¡Qué difícil es amarte! Amarte es difícil porque tu camino es diferente. Tu camino es distinto porque conlleva sacrificios tan grandes que rompen todo esquema de este mundo.
Me invitas a un cambio «sin fin». Me invitas a un cambio que, por nuestra humanidad, nunca terminará, por nuestros propios límites.
¡Qué difícil es tocar tus pies y entender que nada, absolutamente nada de este mundo, es ni será más grande que Tú!
En el día de hoy, no entiendo.
En el día de hoy, no siento.
En el día de hoy, tengo dudas.
Pero me entrego a Ti por completo, con lealtad, obediencia, humildad y prudencia.
Todo, absolutamente todo esto, en tus manos.
amen